Budapest

Perla, Reina del Danubio, Ciudad de las Termas Imperiales. La mejor manera para conocer la capital húngara es recorrerla caminando o con los transportes públicos.  Podráis comprar una antigua porcelana en el mercado de Ecseri, detenerse para degustar la típica focaccia lángos, o el Túró Rudi, el postre más amado del País, o la Pálinka, famosa aguardiente de los húngaros que se sirve como aperitivo, tomando el primer metro de Europa. Los amantes de la música pueden visitar el Museo de Ferenc Liszt o asistir a un concierto en la Iglesia de San Michele, mientras quien quiere emocionarse puede visitar el Palacio Real con el famoso teleférico y disfrutar del panorama de Buda, Óbuda y Pest, divididos por el Danubio y unidos por siete puentes, con la isla Margarita en el medio. Los más contemplativos, en cambio, pueden vivir las históricas atmósferas artísticas cómodamente sentados en la mesa del New York Café, donde se encontraban Karl Kraus, Joseph Roth y Frank Wedekind, y los escritores Péter Esterházy y Péter Zilahy.